Resumen de 2020 y proyectos para 2021

En este año 2020 tan duro, complejo y apasionante que dejamos atrás, son muchos los motivos para lamentarse. Sería sencillo para cualquiera regodearse en ellos y renegar de la suerte. Pero en mi caso sería un acto de soberbia.

Y no porque para mí haya sido bueno, pero siempre prefiero quedarme con lo positivo que he vivido, mirar hacia el futuro con confianza, optimismo y esperanza; y agradecer lo que las cosas puedan dejarme de bueno, aunque sólo sea en forma de aprendizaje.

Este es mi resumen del año.

Cambios profesionales

Uno de los grandes cambios que ha traído para mí 2020 ha sido en el ámbito profesional.

Después de trabajar durante muchos años para la misma institución, especializado en conductas adictivas, di por finalizada mi relación con ella.

Podría extenderme con los motivos, pero el principal fue mi necesidad de crecer profesionalmente, de experimentar otra forma de trabajar y de hacer las cosas.

Soy alguien que necesita estar alienado con un propósito significativo en mi trabajo. Y eso me lleva a una búsqueda constante.

La (maldita) pandemia y sus daños colaterales precipitaron una decisión que venía rumiando hace tiempo, y me dio el empujón necesario para dar el salto.

Tenía muchas ganas de emprender mis propios proyectos. De trabajar a mi manera y poner en práctica conocimientos y aptitudes que, dentro de la institución en la que estaba, habría sido imposible desarrollar.

Era el momento de dar el salto.

Nuevo proyecto profesional

Así que el 2021 será el año en el que desarrollaré plenamente todo mi potencial, libre de ataduras y fiel a mis propios principios, poniendo en marcha mi propio proyecto profesional, que tendrá mucho de personal.

Iré compartiendo mis progresos en abierto, fiel a mi filosofía. Con toda la ilusión que conllevan los nuevos aprendizajes.

Lo mejor en el ámbito personal

En este 2020 que dejamos lo más duro para mí ha sido la soledad. Como persona sociable que soy, ha sido muy difícil manejar esta extraña situación de distancia social que todos hemos padecido.

Pero no han sido tiempos para el individualismo y el egoísmo personal y la responsabilidad social se ha hecho más necesaria que nunca.

Debo agradecer que la salud nos ha acompañado a mí y a mis seres más queridos. Que he sentido, aún en la distancia, el calor de familia, amistades y colegas profesionales. Su preocupación y solidaridad. Su auténtica presencia. Su compañía.

Proyectos creativos

La cultura siempre ha sido para mí una tabla de salvación a la que agarrarme. Y tener la suerte de poder desarrollar mi creatividad en este ámbito, en compañía de amigos que, además, son excelentes profesionales en el campo de la cultura, es un auténtico privilegio. Y Sal en la memoria ha sido la puerta para todo ello este año.

Sal en la memoria

Ha sido mi gran proyecto de este año, junto a Jorge Meis.

Sal en la memoria me ha dado la oportunidad de colaborar con personas de enorme talla humana y gran talento creativo.

Jorge Meis ha sido uno de mis grandes apoyos de este año, como amigo y compañero de aventura. Poder centrarnos en un proyecto conjunto, con sus cientos de pequeñas cosas por resolver, ha sido balsámico; y me ha proporcionado la sensación de que al menos algunas cosas estaban bajo mi control.

Y que podía crear belleza para compensar el enorme horror de este año espantoso.

Sal en la memoria me ha dado también la posibilidad de trabajar en contacto con personas como Víctor Colden, el estupendo escritor al que siento que tantas cosas me unen, en nuestra diferencia.

O con Iago, Andrés y Dani, del Estudio 988, llenos de talento y generosidad. O con Manuel Carballo, el estupendo músico y artista, siempre dispuesto a compartir un consejo y arrimar el hombro.

En pocos días Sal en la memoria saldrá a la luz y dejará de ser tan sólo un proyecto nuestro, para pasar a ser de toda aquella persona que quiera acercarse a sus páginas.

La cultura y la creatividad han sido, y será por mucho tiempo, mi mayor vía de socialización. Lo que me abre puertas a otros universos.

La lectura de despedida de año

Despedí el año finalizando la lectura de Los europeos de Orlando Figes. Y no se me ocurre una forma mejor de rematarlo en estos tiempos de tensiones egoístas y ultranacionalistas, con todo lo negativo que esto implica.

Los europeos es un canto de amor a la gran cultura cosmopolita europea. Una reivindicación de todo aquello que nos une frente a las diferencias, tantas veces prefabricadas de forma interesada.

Más allá del trasfondo político, enteramente de mi cosecha, Los europeos es un ensayo que describe el momento fascinante en el que el ferrocarril se convierte en un vehículo unificador de la vieja Europa, que posibilita el flujo de idas.

En el centro de esta aventura, una española, Pauline (Viardot) García, un francés, Louis Viardot, y un ruso, Ivan Turguénev. El talento, creatividad, iniciativa emprendedora, generosidad y cosmopolitismo que derrochan los tres, en su poco convencional relación triangular, es toda una inspiración en estos días.

Nada escapó a su curiosidad: la pintura, la literatura, la música… Vivieron en el centro de un continente que recorrieron como si no hubiera fronteras y fueron piezas clave en este sentir internacionalista al que me siento tan vinculado a través de la cultura.

Un libro muy recomendable que me ha sumergido de lleno en la gran cultura europea de la segunda mitad del siglo XIX, con la que me siento tan conectado.

Mis mejores deseos

Cierro con mis mejores deseos para este año 2021. Espero que todo lo malo quede atrás y el año nos traiga mucho de bueno.

En cualquier caso, lo encararé, como siempre, con deportividad y arrojo.

Que el año nos sea propicio y que nos sirva para superar todos los sinsabores de un 2020 tan aciago para tantas personas.

Seguimos en la brecha.

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