Hacia la profesionalización

Me encantan algunos de los valores que implican lo amateur. Mantener el espíritu de aprendizaje constante, juego y amor por lo que se hace es una de las claves de la libertad. Trato de mantener esa filosofía en mucho de lo que hago, incluido este blog, que considero compatible con la profesionalidad a la hora de hacer un trabajo.

Por eso, a partir de hoy empezaré a dar cada vez más pasos hacia la profesionalización de esta página, completando una visión mucho más amplia de mi actividad como educador social.

Renunciar a hablar de cuestiones relacionadas con mi trabajo es un error que ya he empezado a subsanar y que me traerá, estoy seguro, satisfacciones importantes de hoy en adelante. Al fin y al cabo, la vocación social está fuertemente arraigada en mí, desde que era muy joven. Tanto que me costó bastante tiempo identificar esto como una vocación que pudiera llegar a convertir en un oficio.

Contenido profesional

Cada vez serán más frecuentes las entradas relacionadas con la educación y la pedagogía, lo social, la mediación y las conductas adictivas, ámbitos de mi interés y en los que he desarrollado mi formación y actividad profesional.

El primer paso ha sido rehacer la página de inicio, vinculándola plenamente a lo profesional. De momento es un contenido provisional, pero está será la línea en que se desarrollarán los contenidos.

Considero que estos son temas que interesan a muchas personas porque, en realidad, nos afectan a todo el mundo: más allá de los problemas a los que como sociedad y como individuos nos enfrentamos, la Educación Social, que es mi ámbito profesional, pretende aportar soluciones desde la educación y la responsabilidad individual y colectiva.

Y esto nos incluye a todos.

Contenidos culturales

Hasta hoy los contenidos de este blog han estado sobre todo relacionados con mis inquietudes y actividades culturales y la creatividad. Continuaré reflejando aquí esas inquietudes, intercaladas con los contenidos profesionales, como un complemento necesario.

La cultura siempre ha tenido un importante peso en mi formación, mi actividad de ocio y mi desarrollo como persona, dotándome de un mundo propio, compartido al mismo tiempo con muchas otras personas.

Lo que leo, escucho, veo o vivo ha contribuido a configurar mi realidad y la manera en que me relaciono con los demás, forjando valores, educándome emocionalmente y siendo una ayuda fundamental para entender el mundo.

Por eso seguirán estando aquí mis recomendaciones, porque hablan de mí y porque mostrar al mundo parte de mi propia formación como persona, me parece un acto pedagógico que puede tener también su importancia para los demás. En esta línea entiendo los mensajes que recibo, agradeciéndome mis aportaciones, que continuarán presentes.

Así que vamos con las recomendaciones de esta semana.

Gazeta de la melancolía

El (pen)último libro del escritor madrileño Víctor Colden, Gazeta de la melancolía, reúne una colección de escenas breves, relatos, reflexiones, evocaciones y homenajes personales que el autor fue compartiendo puntualmente con los lectores de Frontera D, mientras los iba escribiendo.

Quienes lo seguimos desde hace un tiempo conocemos bien el carácter confesional de estos textos, su lirismo y la potencia evocadora de las imágenes que Colden comparte con sus lectores, siempre cómplices.

Se trata de un libro para saborear despacio, lo que facilita la estructura del libro, compuesto de textos milimetrados en su extensión y contenido emocional.

Si su anterior obra, Inventario del paraíso, retrataba una infancia feliz en la que la nostalgia impregnaba la narración, en esta «gazeta» se transforma en melancolía del adulto consciente de los paraísos perdidos. Una melancolía que no cae en la tristeza ni en el victimismo, en la que se acepta la fugacidad de la vida.

Podéis encargar el libro, maravillosamente editado por Canto y cuento, en una de mis librerías de cabecera, Primera Página, en Urueña. Estoy seguro de que Tamara, la súper librera, estará encantada de enviároslo. Dejo aquí el enlace.

Historia de un matrimonio

Decidí utilizar la película Historia de un matrimonio para realizar un trabajo para el curso de mediación familiar que terminé hace unos días. Y fue una buena elección, no sólo porque la película me sirvió para comparar el juego sucio que se da durante un proceso judicial, con lo terapéutico que puede llegar a ser una de mediación en una ruptura de pareja. También se trata de una buena película.

La historia se aleja de maniqueísmos y refleja el dolor emocional de una ruptura. Los errores que se pueden llegar a cometer y cómo dos excelentes personas pueden llegar a lo peor movidas por sus emociones.

La película se ve con una mezcla de sensaciones, en las que, al menos en mi caso, priman las agradables: he disfrutado más con los elementos de comedia de la película que con las escenas dramáticas, que sirven de comprapunto a una historia en el que el drama planea constantemente, pero en la que prima lo positivo.

Una buena película para fines de semana de invierno.

¿Hablamos?

Si quieres comentarme cualquier cosa sobre estas u otras cuestiones, estaré encantado de hablar contigo. Puedes dejar aquí tus comentarios o escribirme, a través del formulario de contacto.

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